martes, 9 de septiembre de 2008

¿Esto dicen y piensan que nos vamos a callar?


Nos presentamos, somos las chicas miembros de Servi Trinitatis, que vivimos en la famosa calle O’higgins 35 de Santa Rosa.

Aunque hasta el momento preferimos guardar silencio, llevando con paciencia tanta mentira y calumnia, decidimos hacer esta manifestación pública ante una clara situación de indefensión y de injusticia.

Queremos, en primer lugar, hacer llegar mediante este escrito, unas palabras de ánimo y agradecimiento a nuestros padres, hermanos y demás familiares, amigos y conocidos que sufren por nosotras, preocupados por la situación que nos toca vivir. Sabemos que están confundidos por todo lo que leen en los diarios o escuchan en la calle, el trabajo, o el comercio, dolidos por tanta mentira y el sufrimiento que eso conlleva. Y ello porque conocen desde hace años el Instituto y a los sacerdotes calumniados, poniendo en ellos su confianza, y porque respetan nuestra vocación.

Por ellos y por todas las personas que de una manera u otra nos están apoyando, incluso dando la cara y arriesgándose a quedar malparados también ellos en los medios de comunicación, que sin ningún escrúpulo inventan toda clase de mentiras o sin reparar en lo que llega a sus manos lo publican sin más, sin respetar la dignidad y honra de las personas, a todos ellos les decimos que ¡¡¡ESTAMOS BIEN!!!. En efecto, estamos bien porque sabemos en Quién hemos puesto nuestra confianza, en Jesucristo, y Él no defrauda, porque elegimos libremente, y día a día seguimos haciendo la misma elección, aunque muchos no lo entiendan y hasta tomen actitudes como las que estamos sufriendo desde hace más de dos meses públicamente, y desde hace muchos años de forma solapada.

Somos conscientes de que esta demanda no se dirige contra una posible conducta delictiva puntual de unos miembros de la Iglesia, sino que va contra Jesucristo mismo y su Iglesia. Si hoy el centro de los ataques es Servi Trinitatis y sus dos maravillosos sacerdotes en Santa Rosa, es porque los enemigos de la fe, y en concreto del Instituto, como se califica públicamente en la prensa al letrado que representa a los denunciantes (“enemigo jurado de Servi Trinitatis”), ven en ellos un fiel cumplimiento de la doctrina y de la disciplina de la Iglesia católica, siempre fiel a su Señor a pesar de tantas dificultades.

Para los padres que denuncian… no tenemos palabras. Sólo imploramos para ellos de Dios nuestro Señor, de Santa María, nuestra Madre, y de Santa Rosa, nuestra patrona, la luz de lo alto para que les ilumine y descubran la verdad que nos hace libres, como nos dice el Evangelio de San Juan.

Creemos que ya aguantamos mucho, - demasiado, nos dicen muchas personas -, sin hablar todavía públicamente. Estamos hartas del proceder de tantas personas que sólo por ocupar un puesto relevante en la sociedad o contar con medios suficientes para hacer llegar su voz a muchas partes, utilizan esa ventaja para destruir, dañar y aplastar la verdad, y lo que es más: inventar toda clase de falsedades y calumnias, con plena advertencia y consentimiento.

Algunas de estas personas actúan, según propia confesión ante los medios de comunicación, por un rechazo formal y abierto a la Iglesia. A éstos los animamos a descubrir el amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, que lejos de llevar al odio y a la confrontación nos mueve a la armonía, al respeto, al amor universal, incluso a los mismos enemigos que se empeñan en hacernos mal.

Otras personas, y es lo que más nos duele, actúan desde un deseo de resarcimiento, desde la frustración, el desencanto. No sabemos cuál es su origen en cada caso, ciertamente en algunos es evidente que existió un engaño desde el comienzo, una simulación de vida, un querer aparentar lo que no se era con fines no buenos. Quizá en otras existió buena voluntad y luego fueron engañadas por las otras simuladoras. No sabemos ni nos interesa conocer el interior de cada persona, lo cual queda sólo reservado al juicio de Dios.

En todo caso, las personas que estuvieron dentro de la institución y que ahora acusan (por cierto muy pocas) saben que durante muchos años hablaban con palabras llenas de entusiasmo, afirmaban querer ganar almas para Dios, aparentaban tener virtud y grandes deseos de ser santas y mil veces nos repitieron a las demás que estaban aquí porque querían, y ahora se dice que “lograron salir”, o que “quedaron muy mal”, “que necesitan tratamiento psicológico”… A estas personas deseamos decirles: “Saben muy bien que sus palabras no corresponden con la verdad. Siempre recibieron un trato bueno por parte de todas y mucho más aún de los dos sacerdotes calumniados, el P. Antonio y el P. Ricardo. ¡Cuántas veces los alabaron en nuestra presencia! ¿Era todo falso lo que decían? Conocen muy bien todo lo que Servi Trinitatis les dio, y si ahora están con tratamiento psicológico… ¡cómo no tenerlo con la cantidad de falsedades que salen de su corazón! Imposible tener paz”.

Las burlas, mentiras y calumnias

Hasta ahora la única información dada en los periódicos, que conocemos ser verdad, es el nombre de nuestro Instituto, el de nuestro Padre Fundador y la dirección de nuestra casa. Ah! Y que somos consagradas. Hay quien sigue diciendo que esto se mantenía oculto, que es algo oscuro porque vamos tratando de hacer que no se sepa y para eso nos guiamos por: “ocultar no es mentir”, “restricciones mentales”,… ¿Por qué motivo no andamos diciendo por todos lados lo que somos? Porque no es esa nuestra vocación. Un sacerdote es un hombre de Dios público, una religiosa es una persona que representa públicamente a Dios en la sociedad. Nosotras no somos ni clérigos ni religiosas. Somos laicas consagradas, vivimos en medio del mundo como unos ciudadanos más. Ni ocultamos ni damos a conocer a los cuatro vientos. Intentamos actuar con ejemplaridad en nuestra vida profesional, social, humana y cristiana.

Cuando es necesario o conveniente decimos que somos consagradas y si no, preferimos no ir diciéndolo. Nuestra familia lo supo en su momento, llegado el caso a alguna persona amiga se le ha dado a conocer, con toda normalidad. ¿Acaso una persona común anda diciendo a todos los que se cruza lo que hace con su vida? Se lo dirá a quien quiera y cuando quiera. Esto es el colmo del ridículo, que por eso pretendan acusar a unas personas, muestra que hemos perdido el sentido común. ¡¡¡Como se catalogara de secta todo lo oculto, por el hecho de estar oculto…!!!

Nadie nos preguntó. Con mucho gusto informamos a quien tiene un interés real y noble de conocer lo que es un Instituto Secular, lo que somos y nuestros fines, directamente o remitiéndoles a la página web que tenemos desde hace años. Pero no, no se trataba de querer conocer, se pretendía directamente calumniar, manchar la fama y la dignidad de los sacerdotes y de la Institución y por consiguiente del Sr Obispo y de la Iglesia entera, que son quienes respaldan a cada Institución Católica aprobada.

Se dice que padecemos una dieta tan estricta que nos acaba por anular la voluntad con el fin de someternos, que sufrimos desvanecimientos, desnutrición, etc, etc, etc… nos reímos de todo esto. No acabaríamos de desmentir todas las barbaridades y estupideces que se están diciendo sobre nuestras personas ¿qué se busca: desacreditar, insultar, burlarse…?

  • ¿Hace falta decir que somos profesionales que asistimos todos los días a nuestro trabajo, porque tenemos salud, gracias a Dios, tanto física como mental, para llevar a cabo con responsabilidad y eficacia nuestra tarea?
  • ¿Hace falta decir que nuestros superiores nos cuidan, no sólo en el ámbito espiritual sino en el físico y que se nos dice que nuestra alimentación y las horas de descanso deben ser las adecuadas y porque queremos así lo hacemos? ¿Cuántas chicas se someten a dietas inhumanas, y dejan de tomar dulces, azúcar y hasta los alimentos necesarios para verse delgadas? ¿También van a denunciarlas? Un periodista le preguntó a una de nosotras “si te pusiera una bandeja de dulces aquí delante ¿qué harías?”, cada vez que nos acordamos de esto nos seguimos riendo…, y quién no.
  • ¿Hace falta decir que somos libres y lo fuimos siempre para movernos por toda la ciudad, y fuera de ella, incluso por el mundo entero, ya que uno de nuestros fines son las misiones, como nos lo dijo Jesús en el Evangelio: “Vayan por todo el mundo y prediquen la Buena Nueva”? De este derecho nos vimos privadas por primera vez cuando por orden judicial, sin fundamento, como lo indicaba la Resolución del Tribunal de Impugnación, se nos prohibió salir de la ciudad. Hacemos notar que jamás se publicó esta Resolución en los medios, a pesar de que fue enviada a los mismos, y por el contrario se siguió hablando de la prohibición, sembrando la confusión y no colaborando con la verdad.
  • ¿Hace falta decir que cuando nos encontramos enfermas, cada cual va a su médico correspondiente como cualquier hijo de vecino? Y aclaramos otra mentira que se difundió: teníamos que someternos por orden judicial a un examen clínico y aún sin tener turno alguno se dijo en los medios de comunicación que habíamos armado un escándalo delante de varios médicos que finalmente tuvieron que irse. Mentira. Es completamente falso. ¿Quién inventa tantas mentiras?

¿Es que se nos toma por estúpidas que no saben usar su inteligencia para ver que lo que se nos dice o propone está de acuerdo con la razón, simplemente con la razón, y mucho más, con la fe, para poder decidir nosotras solitas lo que queremos hacer en la vida? Para que quede claro: nos unimos a Jesucristo voluntariamente, buscando la perfección de la caridad y para ello vivimos según unas normas, aprobadas por la Iglesia, a la que pertenecemos desde el momento de nuestro Bautismo, y a la que seguiremos perteneciendo aunque se la llame secta. Así llamaron a los primeros cristianos y hoy se repite porque Jesús siempre será perseguido por hombres que no lo quieren reconocer como Señor de la historia.

No terminaríamos nunca de enumerar tanto delirio como se está extendiendo acerca de nuestra Institución, aprobada por el Cardenal de Madrid en España y por tanto de derecho diocesano y reconocida por todos los Obispos en cuyas diócesis trabajamos. Se nota que no se tiene en cuenta la autoridad de la Santa Madre Iglesia, y porque a algunos no les importe, no deja por eso de tenerla y será y está siendo luz para todos los que con recta intención quieran conocer la verdad.

Las declaraciones de un sacerdote de nuestra ciudad

Un sacerdote muy conocido realizó una declaración por radio con respecto a nuestro Instituto y forma de vida, y de ninguna manera vamos a dejar pasar ciertos comentarios que faltan a la verdad y son auténticas calumnias, tanto más dolorosas por venir de quien vienen. ¿Esto dice usted y cree que nos vamos a callar? Nosotros somos Iglesia Católica, y estamos respaldados y apoyados por todas las autoridades legítimas de la Iglesia, en todos sus niveles.

    Citamos textualmente sus palabras:

“no tiene que haber cosas ocultas, todo tiene que ser transparente...”

Su afirmación carece de fundamento. ¿Acaso no tiene usted también en su vida facetas que nadie conoce? Además, según este criterio, usted hubiera condenado y denunciado a la Santísima Virgen María cuando concibió a Jesús, porque como leemos en la Sagrada Escritura, María no le contó a San José que el hijo que esperaba era el Mesías, guardó silencio, y Dios mismo le reveló este secreto a José cuando Él quiso hacerlo. Hay obras que son de Dios, que Él no quiere que se sepan y no por eso dejan de ser buenas, y ellas solas se pondrán de manifiesto. De modo que para que algo sea transparente no necesariamente tiene que ventilarse por todos lados, por mucho que a algunos les pese. ¿No piensa usted que la Iglesia, que el Espíritu Santo en ella, tiene la suficiente autoridad y saber para suscitar este modo de vida de los Institutos Seculares en los corazones de quien quiere?

“…tranquilamente podemos catalogarlo como una secta,… cuando las cosas son de Dios tienen que ser transparentes y a la vista de todo el mundo…”

Estaría muy bien que antes de usar “tranquilamente” ciertos conceptos como el de “secta” y tachar a una Institución aprobada por la Iglesia Católica, uno se informara en fuentes fidedignas lo que realmente implica esa palabra, (remitimos al escrito del Cardenal de Viena). Es cierto este dicho tan popular: la ignorancia es muy atrevida…, decimos ignorancia, porque nos resistimos a pensar que sea malicia

Según el significado de secta que usted proclama, estuvo muy bien la persecución a los primeros cristianos, que eran considerados una secta, y también estuvo muy bien que se los martirizara a muchos de ellos, dado que se ocultaban para celebrar la Eucaristía, eran grupos pequeños y llevaban una vida bien distinta de los criterios del mundo. Pero olvida que su modelo era Cristo… y no es el discípulo de mayor condición que el Maestro.

“…esta gente que ha venido de España, se larga con este movimiento tipo sectario en el cual están jorobando a jóvenes pampeanos…”

Su tono despectivo lo delata. Volvemos a explicarle que este “movimiento tipo sectario”, como usted lo llama, es un Instituto Secular. Surgieron en la Iglesia en el año 1947, parece que tampoco está informado sobre esto. Puede hacerlo en la Exhortación apostólica Provida Mater Ecclesia (de Pío XII 1947), el código de Derecho Canónico (can. 710-730) y en el Decreto Perfectae Caritatis núm. 11 del Concilio Vaticano II.

Simplemente queremos recordar las palabras que Gamaliel dijo a aquellos que perseguían a los primeros cristianos: “No se metan con esos hombres, y déjenlos en paz, porque si lo que ellos intentan hacer viene de los hombres, se destruirá por sí mismo, pero si verdaderamente viene de Dios, ustedes no podrán destruirlos y correrán el riesgo de embarcarse en una lucha contra Dios” (Hch 11, 38-39)

“…esto es una casa común, no está identificada con nada, no dice nada, simplemente una librería que hace muy poquito que está abriendo ahí y abierta ahí, pero no hay nada, o sea, es inaccesible”.

Insistimos, ya que usted también lo hace. Lo que somos: miembros de un Instituto Secular. Nos caracterizamos: no llevamos hábito, ni identificamos nuestras casas con carteles, porque no son conventos, son… casas. ¿A qué se refiere con “inaccesible”? la librería no lo es, y en cuanto a la casa, ¿qué pretende? ¿Que sea un paseo turístico para todos los curiosos? Toda casa familiar tiene derecho a su intimidad.

“…yo me desayuné con que hoy leyendo los diarios había en Venezuela y en Lomas de Zamora (…) Mirá todo lo que me preguntes sobre esto es todo tan oscuro que los curas no tenemos información sobre esto, yo no sabía quién era el fundador, me enteré hoy por los diarios”.

Es raro que afirme que no sabía quién era el fundador. ¿Lo quiso saber en algún momento, lo preguntó y no se le respondió? Porque nuestro fundador ha visitado la ciudad, la Catedral, ha hablado públicamente de muchos temas, entre ellos de esta forma de vida. Y por otra parte, que no supiera dónde estamos extendidos… ¿lo quiso saber y no se le respondió? Sería extraño que no le contestaran algo que figura en una página web, a disposición de todo el mundo (www.servitrinitatis.org).

Las verdaderas obras de Dios no se gritan a los cuatro vientos y menos aún por los que las llevan a cabo, que están demasiado ocupados en ellas para servicio de Dios y de las almas. No buscan el aplauso ni el reconocimiento de los hombres, no están ocultas, simplemente no son noticia en boca de todos. Usted recordará cómo en el Evangelio, Jesús repetidas veces, después de obrar un milagro, pedía que no se dijera a nadie. ¿Jesús se equivoca? ¿No será que Jesús quiso obrar de este modo por la malicia de los fariseos de su tiempo, que tergiversaban sus palabras y atribuían sus milagros al poder de Belcebú: “expulsa los demonios por el poder del príncipe de los demonios” ?

Y con la ayuda de Dios y la generosidad de los miembros de nuestro Instituto seguiremos extendiendo nuestras casas por todo el mundo, para gloria de la Santísima Trinidad, para bien de la Iglesia y de todos los hombres. ¿No es acaso también su deseo como sacerdote?

“…en Internet, podés acceder a todo lo que es Opus, podés acceder a todo lo que es el Opus en su totalidad…”

Usted aclara que tiene acceso a la página de Internet del Opus Dei donde uno puede conocer sus actividades y forma de vida. Como le decíamos, también nuestro Instituto cuenta con una página web desde hace años, a la que tiene acceso todo el mundo. Teniendo en cuenta sus declaraciones vemos que también ignoraba esto. Y como comprobó, en cuanto todo lo nuestro salió a la luz, en seguida se supo que estamos en Venezuela, Lomas de Zamora, y por supuesto, España. Tan oculto y oscuro, no estaba, ¿no le parece?

Sr. Gebruers ¡BASTA!

Realmente nos sentimos víctimas. Pero víctimas de sus mentiras, de su nula ética profesional, de su descaro y de sus burlas. No le alcanza con los ridículos testimonios inventados por su malicia (de usted dicen ser enemigo jurado de Servi Trinitatis) acerca de nuestra vida, de nuestras Normas, de nuestros votos, vínculos sagrados que nos unen con Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, sino que además pretende sacarnos de nuestra vida normal, impidiéndonos salir de la ciudad, sacarnos de nuestra Casa para alojarnos en un “lugar neutro” (discúlpenos, usted estuvo presente en nuestra casa en un injusto allanamiento, no había causa suficiente ni se nos mostró documentación ni se acreditó tal proceder. Desde ese día comenzamos a sentirnos víctimas… DE USTED… ¿no se llama usted defensor de los derechos humanos? ¿cuáles derechos? ¿únicamente los suyos son derechos humanos? Nosotras no los tuvimos ni los tenemos con usted al frente).

Y continúan sus mentiras sin que nadie lo pare. ¿Hasta cuándo va a seguir inventando extravagancias acerca de nosotras y de nuestro modo de vida? ¿Eso dice y cree que nos vamos a callar? Mentiroso, el daño moral que está produciendo todo lo que sale de su boca no podrá ser reparado y será responsable de todas las consecuencias.

Usted habla de que dentro de nuestro Instituto se nos transforma, se nos cambian los valores y más o menos viene a decirnos que dejamos de ser personas, porque persona es la que es libre y utiliza su libertad en el bien, en cambio usted afirma que nosotras nos encontramos sometidas, con un sometimiento que nos priva de la libertad, de la capacidad de elegir y de decidir sobre nuestras vidas, se nos anula la voluntad y se nos castiga. Permítanos responderle por este medio, ya que hasta ahora no se nos ha permitido en un tribunal: elegimos voluntariamente la doctrina de Jesucristo ¿esto es un delito?

Usted se abrazó con otras doctrinas ¿quién tiene la verdad? Podríamos estar discutiendo años sin que se pueda llegar a un acuerdo, ya que usted se maneja con las mentiras y calumnias y ningún deseo hay de razonar o de respetar siquiera. Y una pregunta: ¿usted nació ya así, enemigo jurado de la Iglesia o se ha transformado con el paso del tiempo? Quien le educó ¿le enseñó a mentir? ¿No será que usted “se transformó” cambiando valores que le intentaron inculcar, por otros que usted mismo eligió, con plena advertencia y consentimiento y fue todo un proceso que aún hoy dura en su vida? ¿tendremos que acusarle de pertenecer a una secta?

En cuanto al seguimiento que parece estar usted haciendo de nosotras, las que queremos, porque se nos da la gana, seguir viviendo en nuestra casa, y por eso habla de que ahora no tomamos dulce, ahora vestimos así, ahora paseamos o no por acá o por allá, antes íbamos a ver a nuestras familias, después ya no y ahora volvemos a frecuentarlas, rezamos no sé cuántas horas y estudiamos x minutos, nos da risa, pero le advertimos, ya no aguantamos más sus estupideces, ¿ahora tomamos bebidas alcohólicas?, realmente, señor letrado, deberían ponernos a salvo, sí, la justicia debería ponernos al resguardo de su manifiesta maldad. Deje de medirnos con su forma de pensar, ni siquiera pretendemos que nos entienda, que sepa que hoy más que nunca queremos vivir nuestra consagración. ¡Basta!

Claudia Alejandra Fuentes, joven pampeana

La “testigo clave”, qué ridiculez. Hasta ahora, que sepamos, todavía no aportó más que mentiras, claro que no sabemos a ciencia cierta lo que dijo, ya que tan sólo lo hemos leído en la prensa. Pero si esa fue en verdad su declaración, podemos decir que sigue actuando como lo hizo durante tantos años: mintiendo.

Claudia Fuentes, sabemos perfectamente quién sos, podemos decir con toda seguridad que las testigos somos nosotras, testigos de tantas mentiras, de tu vida falsa, testigos de cómo jugaste durante muchos años con las cosas de Dios, engañando y aprovechándote de la confianza y los cuidados que Servi Trinitatis te dio. Realmente sos digna de lástima por prestarte a esta denuncia absurda y continuar mintiendo, es increíble…

Desde el 2005 que se descubrió tu farsa, nunca más diste la cara, porque vos sabés que no podés mirar a la cara a ninguna de nosotras, bueno… sí, serías capaz, te atreverías a continuar con tu vida que es todo un teatro, como de hecho lo estamos viendo. Te queremos hacer una pregunta: si toda la mentira que te “obligaron” a vivir se había terminado… ¿por qué jamás explicaste nada? ¿por qué no nos avisaste del peligro que corríamos? La que desapareció fuiste vos y no los padres o la Institución, o sea nosotras. Ahora te ves descubierta y te adelantas a acusar, acusándote vos misma, porque no negaste haber mentido. Y escucha bien, tendrás que demostrar la culpabilidad de los demás, la tuya ya la declaraste.

No hay nada oculto que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a saberse, tarde o temprano la verdad va a salir a la luz y va a quedar en evidencia lo que realmente sos, no precisamente una persona virtuosa.

¿Alguien podrá creerse que unos sacerdotes de conducta intachable, - está a la vista de todo el mundo -, iban a inventar semejante película de ficción para quedarse con una plata que ya le pertenecía de hecho a la Institución? ¿Te olvidaste que el voto de pobreza abrazado voluntariamente por todos los miembros significa que todo lo que ganen lo entregan a la Institución de la que libremente forman parte? ¿para qué estos sacerdotes iban a perder el tiempo y el alma mintiendo, para que el dinero que ya es del Instituto fuera ingresado en TU cuenta, a TU NOMBRE, para que lo extrajeras (según declaraste) y lo entregaras a otros sacerdotes (según declaraste), ésos mismos que siguen estando ahí al servicio de Dios y de las almas, viviendo en condiciones precarias, en medio de villas, con gran pobreza y en una zona de máxima peligrosidad, como ocurre en zonas del Gran Buenos Aires?

Muchas cosas podríamos decir de vos. Por ejemplo: Cuando estuviste en España y te llevaste la plata de nuestra casa ¿qué sacerdotes te lo ordenaban? ¿Debías viajar para robar la plata que ya pertenecía a la Institución y llevártela a Santa Rosa? Tu plan era perfecto: dijiste que tenías que estar aislada, sin mucha gente alrededor para no tener contagio de ningún tipo por lo débil que estabas. Claro, para que no hubiera testigos de tus engaños.

No vamos a detenernos más, nos remitimos a la carta en la que te habló acertadamente y con mucha claridad nuestra Directora General.

Nuestros queridos sacerdotes

Con respecto al Padre Antonio y al Padre Ricardo, a los que conocemos desde hace años, queremos decir que son dos personas ejemplares, intachables en su conducta. Es un privilegio para nuestra ciudad tener dos sacerdotes de este nivel, que se desviven por acercar las almas a Dios. Son un auténtico modelo del Buen Pastor, que da la vida por sus ovejas. Tienen siempre una palabra de aliento, un consejo oportuno, una sonrisa, para cualquiera que se acerque a ellos (muchas personas pueden dar testimonio de esto).

Son para nosotras un modelo de vida consagrada, de pobreza, de castidad, de obediencia y de fidelidad al Santo Padre. Y con mucho orgullo podemos decir que son el instrumento del cual Dios se sirvió para descubrirnos este don maravilloso de la vocación. GRACIAS!!!!! Y gracias también por guiarnos en este camino que hemos emprendido. Sabemos que siempre es Dios quien guía a las almas, pero Él quiere servirse de pastores santos para hacer oír su llamada.

La alegría y fortaleza de ánimo con la que soportan las calumnias e injurias son testimonio de la limpieza de su corazón y por eso transmiten paz y serenidad, lo que nos alegra enormemente, ayudándonos a perseverar y a amar más a Dios y a su obra: Servi Trinitatis.

Queridos Padres, seguimos en comunión de oraciones y apoyándoles en todo momento.

También han calumniado al Fundador de nuestro Instituto, diciendo que sabía y ocultaba las mentiras de la que fue miembro de Servi Trinitatis, Claudia Fuentes, cuando de lo único de lo que podemos acusarle es de una bondad sin límites hacia esa persona (y todas las que se cruzan en su camino), que le llevó a creer la simulación de toda su vida, por no estar en su mente la posibilidad de tales mentiras.

Pocas almas consagradas tienen el privilegio de conocer a sus fundadores, por lo que estamos muy agradecidas a Dios.

Muchas más cosas podríamos decir, pero ya vamos a terminar, no sin antes agradecer nuevamente la ayuda y oraciones de muchas personas y pedir que se siga rezando para que Dios interceda por nosotras y por nuestro Instituto y salga a la luz toda la verdad.

Santa Rosa, 11 de agosto de 2008